Con Gregorio hasta el final

23 de abril de 2015. Aquel día salió al mercado Alba Infinita (el hecho de que fuera el día del libro sólo es casualidad) y desde entonces no he vuelto a publicar nada. De hecho, en el ultimo año y medio, aparte de escribir algunos capítulos de la segunda parte, apenas he vuelto a hacer nada relacionado con la vida de escritor. Ni blog, ni redes sociales, ni contactos o entrevistas o cualquier actividad de marketing. No ha sido una pausa intencionada, pero las circunstancias no me han permitido retomarlo, o por lo menos hacerlo de una manera continuada.

Escribir la segunda parte de Alba Infinita significa dedicar más del 50% del tiempo a una buena documentación. Con este libro estoy adentrándome en terreno inexplorado: en la primera parte inventé una nueva ciudad, pero ahora se trata de crear un mundo completo de la nada. Y con “mundo”, me refiero tanto al sentido literal como al figurado. 86 personas acaban de llegar a un nuevo planeta, y obviamente no van a bajarse de la nave y comenzar a campar a sus anchas, cual autobús del imserso que llega a Benidorm en agosto. Desde las preguntas más inmediatas (¿Pueden respirar la atmósfera? ¿Cómo reaccionan sus cuerpos a la nueva gravedad? ¿De qué se van a alimentar?) hasta las que afectan al largo plazo (adaptamiento al clima, tipo de construcciones que se pueden permitir, formas de asegurarse una alimentación sostenible, modelo social que adoptan, etc). Hay tantos factores a tener en cuenta que a veces me da la sensación de haberme metido en un proyecto demasiado grande para alguien que, en teoría, solo escribe en sus ratos libres.

Eso de los ratos libres es lo que estoy solucionando, pero ya entraré en detalles algún día si es que es necesario. La buena noticia (para mí el primero) es que, después de un tardío y necesario análisis de prioridades, por fin comienzo a ver la luz. Estas son las primeras palabras que escribo en el blog en dos años, pero sé que les van a seguir muchas más. No voy a poner fechas ya que por experiencia he visto que no puedo comprometerme, pero estas son las prioridades:

  • Terminar de una vez la continuación de Alba Infinita.
  • Darle regularidad al blog.
  • Publicar la primera parte en inglés (mi traductora tiene el mismo problema de tiempo que yo, pero vamos avanzando. Para empezar, por fin hemos encontrado un título que no suene a romance de vampiros adolescentes).
  • Escribir algún relato corto.
  • Retomar la actividad en redes sociales (¡ya estoy en Facebook!)
  • Comenzar un nuevo proyecto de novela.

A riesgo de pecar de ingenuo, creo que lo del blog será más fácil de lo esperado. Después de tanta investigación, tengo bastante material como para compartirlo. Es una sinergia obvia, pero el reto está en hacerlo de manera que la lectura resulte amena y que aporte un valor añadido al lector, no vale con copiar y pegar parrafadas de fuentes aleatorias.

A falta de imágenes relacionadas con el tema que pueda compartir, os dejo con una foto de mi gato Gregorio con la pata escayolada. Ya que no se puede mover en 6 semanas, será mi habitual compañero en estos tiempos de vuelta a la actividad literaria.

Gracias por seguir ahí. Nos vemos en breve.

 

Publicado en Alba Infinita, Literatura.

6 Comentarios

  1. Hola David,

    me animo a dejarte un comentario con la esperanza de que sirva para transmitir un poquitín de energía a tu esfuerzo, por escasa que sea. Entiendo la dificultad de ser escritor únicamente en los ratos libres, pero desde mi posición de lector aliento tu voluntad, para que puedas oír a los que estamos al otro lado de las páginas de tu libro.

    Llegué a ‘Alba Infinita’ por casualidad, y me quedé porque me gustó. No hace mucho me acordé de él y busqué si efectivamente había llegado la continuación. Solo encontré esta página, que añadí en mi lector de “feeds”, que no devolvió ninguna entrada nueva hasta hoy. Así que personalmente adopto la posición egoísta de pedirte que no cejes en tu empeño, tus lectores te lo agradeceremos.

    Un saludo.

    • Muchas gracias por tus palabras, Cadoi. Me acordaré de ellas cuando esté atascado con la escritura y necesite un empujoncito. Un abrazo!

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