He terminado de escribir mi novela… ¿Y ahora qué?

3 de diciembre de 2019. Después de más de cuatro años y casi 160.000 palabras (más las que habré desechado), llega el anhelado momento de teclear las ansiadas tres letras al final del último capítulo de mi nueva novela. Para transmitir mejor la sensación que todo escritor siente en ese momento, una imagen vale más que mil palabras. Mirad a este perrico, qué contento se le ve. Y qué cansado.

Al día siguiente, ya recuperado de la celebración de rigor (pizza, Apfelschorle y a la cama, tampoco os imaginéis grandes bacanales, que uno tiene una edad. Y niños pequeños. Y esto es Bonn), toca pensar en los siguientes pasos. Lo primero, hacerles llegar la buena nueva a los lectores, que últimamente me dicen que empiezo a parecerme a George R.R. Martin. Y, como todavía no me he creado una lista de correo decente, pues toca usar las redes sociales. Total, Twitter está falto de escritores que anuncian la conclusión de su manuscrito…  en fin, pues eso hago. Y, como no podía ser de otra manera, el inevitable comentario no tarda en llegar:

Pues ahora a leerla, ¿no?

Vale. Me está bien empleado. Hace cuatro años, yo habría respondido lo mismo. Y, como no todos los que me siguen son otros autores, quizá debería haber aclarado que, desde que tecleas la palabra “Fin” hasta que haces click en el botón de publicar de Amazon, puede llover mucho.

Voy a dedicar este post a describir, paso por paso, lo que suele ocurrir desde que un escritor termina su primer manuscrito hasta que la obra está lista para ser autopublicada. Si eres un autor novel y quieres usar estos pasos como guía, que sepas que hablo desde la experiencia que me otorga haber publicado la friolera de 1 libro, con lo cual debes saber que esto no es la panacea universal. Hay otros métodos (concursos literarios, crowdfunding, búsqueda de editorial, etc.) pero yo no los conozco personalmente así que solo hablaré de una autopublicación estándar.

Y lo haré con el ejemplo de Luz Azul, la novela que estoy a punto de publicar (no por hacer publicidad gratuita, que también, sino porque es el único ejemplo del que dispongo, ya que Alba Infinita fue publicada a través de una editorial de co-edición).

1. Primera corrección

Este es un paso que me gusta hacer a mí porque mi forma de escribir me lo pide, pero quizá no todos los escritores pasen por ello. A medida que avanzo en la historia, es inevitable que surjan nuevas ideas. Algunas de ellas pueden ser incorporadas inmediatamente, pero hay otras en cuyo caso es preferible dejarlas hasta el final, cuando tenga una visión más tangible de la trama. Total, que ahí estoy yo, con el subidón de haber terminado, y entonces abro mi hoja Excel y veo que hay 137 notas que procesar.

De esas 137, unas 20-30 son desechadas de inmediato. Del resto, la mayoría son relativamente fáciles de añadir, pero hay un pequeño grupo de notas cuya implementación puede dejarte noches sin dormir, maldiciéndote por no haberlas tenido en cuenta antes. En resumen: aquí se me fueron las siguientes dos semanas. Ya estamos a 17 de diciembre.

2. Lecturas beta

Los lectores beta son aquellas personas de confianza a las que pides que te den su opinión sobre la historia y que te propongan cambios. Tengo la suerte de contar con unos lectores beta excelentes y de total confianza por el simple hecho de ser lo suficientemente cabrones audaces como para disfrutar acribillándome a comentarios. Tanto me ayudan que al finalizar tengo la sensación de que la novela, aunque lleve mi nombre, es un trabajo en equipo.

Eso sí, es una fase en la que a veces te dan ganas de tirar el manuscrito a la basura. Y, a pesar de ello, es fundamental para que la novela de un salto de calidad. Puedes ser un genio (no hablo de mí – un escritor debe ser humilde, como dice Roald Dahl), pero seguirás siendo eso: UN genio, en singular. Contar con la opinión de varias personas de entornos variados y con distintos puntos de vista, ya no digamos diferencias de edad, sexo, cultura o religión, es impagable y te hará pensar en aspectos que nunca se te ocurrieron.

Por ello, y a pesar de que esta es una etapa dura y que alarga de forma significativa el proceso de publicación, a mi me gusta hacer dos rondas de lecturas beta. Después de incorporar el feedback de mis primeros lectores, el 5 de febrero envié el segundo borrador al siguiente grupo. No los divido en dos por ninguna razón especial ni siguiendo ningún criterio, simplemente prefiero añadir los cambios poco a poco y sin que se solapen. Les doy a ambos un plazo orientativo, pero también siendo consciente de que me están haciendo un favor y de que su vida no gira alrededor de mi novela. Si no les da tiempo a terminar, me pasan las notas que hayan recogido hasta entonces y todos tan contentos.

3. Creación de portada

Este es un proceso que transcurre en paralelo al anterior punto. Mientras tus lectores beta te van poniendo verde, es un buen momento para anticipar el siguiente paso.

En mi caso, he contratado a un profesional para que diseñe tanto la portada como el mapa de Anemolia, el planeta donde transcurre la trama. Sin embargo, muchos deciden ocuparse ellos mismos de la portada. Con unos conocimientos básicos de Photoshop y un poco de sentido del gusto se pueden conseguir algunas portadas muy decentes y resultonas. Si te manejas con Photoshop pero te falta el otro requisito, puedes acabar con engendros como estos. En ese caso, mejor contrata a alguien.

4. Corrección ortotipográfica y de estilo

Junto a la maquetación, este es un paso imprescindible si quieres que la calidad de tu manuscrito sea indistinguible de la de cualquier novela publicada por una editorial. Se trata de corregir errores ortográficos y de puntuación, imprecisiones gramaticales o de vocabulario, inconsistencias sintácticas, etc. Y en el caso de escritores vallisoletanos y/o abulenses, leísmos y laísmos.

Ya que esta es la primera vez que debo organizar la corrección yo mismo, lo primero que hice fue pedir presupuestos a correctores profesionales que me habían recomendado otros escritores. Tras decidirme por la opción más adecuada, acordé con mi futura correctora que le enviaré el manuscrito final a principios de marzo, una vez haya incorporado los cambios resultantes de la segunda ronda de lecturas beta. Le llevará un mes corregirla y maquetarla, más o menos. ¿Y qué hago yo mientras? Por un lado, aceptar y rechazar sus propuestas de cambios sobre la marcha (usamos Google Docs para ello). Por otro, tengo pensado empezar otra novela, escribir un relato corto y arreglar un par de detalles de Alba Infinita y añadirlos a la cuarta edición.

5. Maquetación

Maquetar significa asegurarse de que la novela tiene el formato correcto para ser publicada, tanto en formato electrónico como en papel: márgenes, ilustraciones, índice, paginado, etc. En mi caso, se ocupará de ello la misma persona que realizará la corrección, aunque esto no es necesariamente así en todos los casos.

6. Publicación

Digamos que la novela tiene portada y mapa interior, y que está tanto corregida como maquetada hacia la primera semana de abril (este es mi plan, pero sé por otros escritores que este proceso suele alargarse en el tiempo). En ese caso, lo ideal sería organizar una campaña de preventa en Amazon para que la novela esté disponible al público unos días antes del 23 de abril (el día del libro). Entretanto, me dedicaría, aparte de a seguir trabajando en la siguiente novela, a hacer un esfuerzo por dedicar más horas de las normales al marketing. Ya sea a través de presencia en redes sociales, publicidad en Facebook y Amazon, u otros métodos, esta es una etapa importante en la que merece la pena salir de tu caverna y mostrarte un poco al público.

Y ya está. Tu novela ha sido publicada. Pero no te duermas, la siguiente ya debe estar de camino. Y, cuando la termines, el proceso comienza de nuevo.


¿Alguna pregunta? A mi se me ocurren dos:

¿Cómo sería el proceso si publicara con una editorial?

En ese caso, los dos primeros pasos seguirían siendo mi responsabilidad, pero lo normal es que a partir de ahí el proceso esté en manos de la editorial.

Ventajas: obviamente, menos trabajo. Y, en teoría, las editoriales tienen acceso a unos canales de distribución y marketing de los que un autor independiente carece, por lo que la visibilidad aumenta y la marca de autor se ve beneficiada.

Inconvenientes: se pierde control sobre los tiempos y sobre el contenido de tu propia obra. En cuanto al aspecto financiero, he oído varias veces que sale mejor autopublicar, pero no puedo asegurarlo (supongo que depende de la editorial, del contrato, de las ventas, etc.).

¿Por qué autopublico Luz Azul y no lo hago a través de editorial?

He asumido que, al ser la continuación de una novela ya publicada, es muy difícil que una editorial acepte publicarla, así que ni siquiera lo he intentado. La autopublicación, de todas formas, tiene muchas ventajas y, a día de hoy, muchos autores que viven de la escritura se deciden por un modelo híbrido, autopublicando algunas de sus novelas y buscando editorial para otras.


Espero que este post os haya servido para conocer de cerca una pequeña parte del trabajo de un escritor independiente. Y, de paso, entender las razones por las que mi última novela está tardando unos meses más de lo esperado en ser publicada.

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Publicado en Literatura, Luz Azul.

4 Comentarios

  1. ¡Muy interesante! Gracias, David. Le enviaré esto a un amigo que está escribiendo un libro.

    Tengo una pregunta, ¿has considerado usar esa foto de perro como portada del libro? :)

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