La EBR… ¿Utopía o realidad?

Los que hayáis leído Alba Infinita ya sabréis lo que significa una EBR. Y quizá los demás también, ya que se trata de una ideología que comienza a ganar popularidad. Pero, ¿hasta qué punto es realista este sistema?

La EBR, o Economía Basada en Recursos, es un concepto que nació en los años 70 como una solución a la escasez.

¿Escasez?

Sería hipócrita engañarnos pensando que el capitalismo es un sistema que puede funcionar a largo plazo. De acuerdo, si la Tierra tuviera una población de 500 millones de habitantes, probablemente no estaríamos teniendo esta discusión. Pero ya somos 7.300 millones, y creciendo exponencialmente.

Crecimiento_poblacion_mundial

El capitalismo se basa en la propiedad privada. Básicamente esto significa que, cuantos más seamos, a menos tocamos. Y si a esta realidad obvia añadimos el hecho de que el capitalismo promueve la desigualdad (cuanto más tengas, más obtendrás, o la manida expresión el dinero llama al dinero), y que la desigualdad es el origen de la mayoría de los problemas de nuestra sociedad, no hay que ser muy listo para darse cuenta de la falta de sostenibilidad de este sistema.

Por ello, la idea principal de la EBR es despojarse del concepto de la propiedad privada. Cuando alguien posee un bien, nadie más puede usarlo, lo que resulta en una ineficiencia que no nos podemos permitir.

Pero, antes de que alguien cometa el error de comparar la EBR con el comunismo, repasemos otras características básicas que definen a la EBR:

  • La EBR se concibe como un sistema mundial. Las fronteras artificiales no existen y la circulación global de bienes está programada y monitorizada, de manera que todas las regiones pueden aprovecharse de todos los recursos del planeta.
  • Ya que el dinero no existe, los ciudadanos no trabajan a cambio de un sueldo. Trabajan para la EBR. Por ejemplo, para el ambicioso sistema de distribución que permite que todos los recursos estén al alcance de todos los que los necesitan.
  • Uso único de energías renovables.
  • Énfasis en la robotización y automatización de tareas monótonas, peligrosas y repetitivas, de manera que los ciudadanos pueden dedicarse a actividades más intelectuales, artísticas o de supervisión.
  • Optimizar la calidad en la producción: bienes reciclables, actualizables y perdurables. Además, los procesos de producción han de ser estandarizados para aumentar la eficiencia.
  • Promover una conducta basada en la educación y en el respeto a los demás y al medio ambiente.
  • Medición de la calidad de vida con nuevos índices de desarrollo humano (como ya se hace en Bután).
  • Aumento de la importancia de la comunidad científica.
  • Creación de un Inventario de recursos a disposición de todos los ciudadanos.
  • Priorizar la producción local para evitar gastos de transporte.
  • Supresión paulatina de estructuras corporativas y gubernamentales, moviéndonos hacia estructuras más horizontales con menos jerarquías.
  • Eliminación de las armas de destrucción masiva y de los ejércitos.

Como véis, no se trata de un simple cambio de sistema. La implantación de una EBR requeriría un cambio cultural de unas dimensiones sin precedentes.

Los defensores de la EBR son conscientes de ello, y por eso han propuesto un plan de transición que comienza con la fase de dar a conocer su idea.

En mi opinión, la EBR es un plan tan ambicioso que raya los límites de la ciencia ficción. Y no me refiero a cambios tan radicales como el de implementar una cadena de suministro global o dar el paso definitivo a la robotización. De hecho, probablemente eso sería lo más fácil. Las barreras más difíciles de superar no son las físicas, sino las que nosotros mismos nos ponemos.

Desde que nacemos se nos inculca el concepto de la propiedad. No cojas ese juguete, pertenece a tu hermano. No podemos cruzar esta valla, esa finca es privada. Crecemos creyendo que tenemos el derecho de ser dueños de cosas. ¿Quién le va a decir ahora al ciudadano medio que se despoje de todas sus posesiones? Ese piso que ha tardado tantos años en pagar, ese coche al que trata como si fuera su hijo o ese reloj que solo se pone en las ocasiones más especiales. Oh, pero tenemos algo mejor para ti, le diría el gobierno. Abre este inventario online: alimentación, transporte, ropa, juguetes, libros, películas… Coge lo que quieras. Gratis. Eso sí, si no lo estás usando tienes que devolverlo.

Yo creo que este hombre mandaría al gobierno a la mierda. No llevo toda mi vida trabajando para que ahora vengas a decirme que he de compartir todas mis posesiones, contestaría.

Piramide dinero

De acuerdo, no toda la población mundial está constituida por “ciudadanos medios”. De hecho, la gran mayoría estaría por debajo en términos de riqueza convencional. Y todos ellos votarían encantados por un sistema en el que tengan acceso a alimentación, educación, trabajo y un inventario de bienes gratuitos. Por tanto, en términos absolutos, seríamos más a favor que en contra.

Pero, por desgracia, el capitalismo está muy bien protegido, ya que son precisamente los más beneficiados por el mismo aquellos que lo controlan. Ya no hablo de gobiernos, sino de grandes empresas, bancos, lobbies y élites financieras. Una minoría en número, pero una minoría muy poderosa. Sin su beneplácito, aquí no va a cambiar nada. ¿Y creéis que a ellos les interesa compartir su trozo de pastel?

Por tanto, creo que un cambio así como así no va a ocurrir. La tendencia actual continuará: los pobres serán más pobres y los ricos más ricos, y la clase media será cada vez menor. Quizá en algunos países esto ocurra más tarde, aquellos cuyos proteccionistas gobiernos consigan proteger los intereses de sus ciudadanos (me viene a la cabeza Dinamarca, por ejemplo). Pero, tarde o temprano, esta tendencia se impondrá. Y lo hará hasta que el propio sistema sea insostenible. No se si el fin llegará en forma de colapso monetario, social o climático, pero está claro que la burbuja del capitalismo acabará por explotar.

Y es entonces cuando la EBR tendrá su oportunidad. Y, para que no nos pille de nuevas, creo que lo mejor que podemos ir haciendo por ahora es concienciar a la población de la necesidad de un sistema que eleva el respeto hacia los demás y hacia nuestro entorno a la mayor de sus virtudes.

 

Si os interesa saber más sobre la EBR, podéis visitar su página web. También aconsejo este extracto del interesante documental Zeitgeist: Moving Forward:

 

Posted in Alba Infinita, Economía, Sostenibilidad.

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