Sembrando nubes, recogiendo fake news

Comienza el vídeo. Un río tranquilo, de tamaño medio, cruza una llanura poblada en su mayor parte por un bosque denso y verde. Al lado del río hay un edificio de metal que cobija un motor del tamaño de un camión en su parte inferior. Una tubería que sale de él expulsa violentamente humo blanco, formando una espesa nube que se alza hasta el cielo azul del estado de Mississippi, fundiéndose con las pocas nubes que vagan a través de él. Entonces aparece un famoso presentador británico, equipado con unas buenas orejeras anti-ruido e impresionado ante el ruido que el motor produce. “Pero lo más sorprendente es que la nube está compuesta de oxígeno y nitrógeno”, dice. “En cosa de una hora, alguien en Mississippi se va a mojar. ¡Va a llover de verdad!”. Dicho y hecho. La siguiente imagen muestra la lluvia cayendo sobre el bosque mientras el ojiplático presentador alza los brazos hacia el cielo. “¡Está lloviendo! ¡Increíble!”. Está tan emocionado que da la sensación de que lo que cubre su cara son lágrimas, no agua de lluvia. El vídeo acaba con un zoom de la fábrica de nubes, sobre el que vemos claramente el logo de la NASA, mientras el presentador continúa dramatizando “¡Manipular el clima, esto es jugar a ser dios!”.

El vídeo se hace viral, y las teorías conspiratorias no tardan en multiplicarse como setas. ¿Para qué quiere la NASA cambiar el clima? ¿Cómo podemos estar seguros de la composición de estas nubes? ¿Es esta la nueva manera de envenenar a la gente, como ya hicieron con los chemtrails? ¿Está la NASA produciendo los huracanes que han arrasado la costa este en los últimos años?

No han sido sólo unos cuantos grupos de exaltados exponiendo sus teorías en su apartado rincón de internet. Estas teorías, en forma de titulares de noticias de una fuente seria, aparecen en nuestras redes sociales, a veces compartidos por amigos de amigos, otras, compartidas por el propio Facebook:

Hostia, una fábrica de lluvia, piensa un usuario de Facebook al ver el post. Disculpen el lenguaje, pero para sus adentros este señor usuario es así de soez. Está a punto de compartirlo, cuando oye una vocecilla dentro de él. Espera gilipollas, por lo menos lee un artículo sobre ello antes de comentarlo. Y menos mal. Investigando un poco, sólo un poco, se da cuenta de que no se trata de un sembrador de nubes. De hecho, se encuentra también con el reportaje completo en vídeo, en el que se muestra claramente que lo que la NASA está haciendo es probar un motor para volver a lanzar cohetes al espacio. Cuando uno ve el reportaje completo, no tiene dudas al respecto, pero el vídeo que Facebook comparte está cortado de manera que parece que lo que la NASA quiere es hacer llover. De hecho, hay otra versión en Youtube, con más de 60 mil visitas, que sugiere que la NASA causó las inundaciones en el estado de Mississippi hace unos años.

A nuestro malhablado usuario le entran las dudas. Está claro que se encuentra ante un claro ejemplo de fake news, pero ¿por qué alguien querría publicar noticias falsas sobre la NASA? Esa noche lo comenta durante la cena con su mujer, que, además de más educada, es más inteligente. La NASA es ciencia, y ningún gobierno va a manipular a nadie a través de la ciencia, le dice. Cuanto más ignorantes sean las masas, mejor. Cuanto más crean en las cosas que dan miedo, mejor.

Este ejemplo de la NASA, por sí mismo, no va a cambiar el curso de la humanidad, pero es una gotita más a un flujo constante de fake news, orquestadas de manera que influyan en el pensamiento de la gente. En sus creencias, en sus votos. Las fake news pueden deponer gobiernos, pueden hacer ganar elecciones no al candidato más preparado, sino al que mejor las maneja (ver Brasil). Las fake news pueden influir en el devenir de la historia de un país.

Cuando los ciudadanos no nos veíamos expuestos a tantas cantidades de información, las cosas funcionaban de otra manera. El periódico y la radio era todo lo que había, así que nos teníamos que creer lo que decían, para bien o para mal. Ahora, ya no tenemos esa excusa. El problema es que no hemos sido preparados para ello.

Cuesta mucho reeducar a un adulto. Llevas bebiendo de tus fuentes toda tu vida, sin pararte a preguntarte cosas, probablemente sin tiempo para ello. Tu rutina sólo te deja unos 10 minutos al día para leer un par de noticias, quizá compartir la que te haya llamado la atención. Entiendo que no todo el mundo tiene tiempo de investigar sus fuentes. Y el que no pueda, pues que no lo haga. Pero sí que hay algo que todos podemos hacer.

A nuestra generación, sobre todo en España, que crecimos con la EGB (algunos con la ESO), se nos ha enseñado a ir a clase, estudiar y aprobar. Quizá hubo algún profesor visionario que nos enseñó a pensar, a razonar y a usar nuestras ideas antes que aprendernos de memoria las ideas de otros y escupirlas en el examen para volver a olvidarlas al día siguiente. Pero fueron los que menos. Por eso, hoy estamos perdidos. Queremos creernos lo que nos cuentan, no queremos dedicarle tiempo a eso de pensar. Pues vale, no pensemos, pero por lo menos intentemos evitar que nuestros hijos hagan lo mismo.

Desde el punto de vista de un padre que vive en Alemania, aquí las cosas están un poco mejor en ese sentido. Se les da más libertad a los niños. Por ejemplo, no empiezan el cole hasta los 6 años. Hasta entonces van a la guardería, sin la obligación de aprender a leer y a escribir. Eso ya lo aprenderán luego, ahora es el momento de que aprendan a valerse por sí mismos, a relacionarse con otros niños, a resolver los problemas con sus compañeros en el patio de la kita.

En cuanto a España, creo que la educación ha mejorado un poco con respecto a nuestra generación, pero dudo que sea suficiente, así que ahí es donde entramos los padres. No soy ningún experto educador y doy la bienvenida a cualquiera que quiera añadir sus consejos en los comentarios, pero supongo que habría que empezar fomentando cualquier juego o asignatura del colegio que les obligue a pensar por sí mismos, a cuestionar aquello que oyen.

No digo que la memoria no sea importante también, pero les ha tocado vivir en un mundo en el que, antes que poseer la información, será mucho más útil saber cómo manejarla.

 

PD: Y para nosotros, irredimibles adultos de mente cerrada, aquí tenemos un buen artículo sobre cómo identificar fake news.

 

Publicado en Política Internacional, Sostenibilidad.

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