Todo sobre la criónica – Parte II

En el artículo anterior descubrimos qué es la criónica, en qué consiste la técnica utilizada y qué ha de hacer una persona de a pie si desea ser crionizada. Hoy, en la segunda y última parte de este megapost, hablamos del futuro: ¿qué posibilidades reales hay de que despiertes en él? Y, si lo haces ¿qué podrías encontrarte? Aparte de las fuentes citadas, gran parte de la información proviene de la página web de Alcor, la principal empresa de preservación de cadáveres a nivel mundial, y de una conversación telefónica con una de sus directoras. Las imágenes han sido cedidas por el blog Wait But Why1.


1. ¿Qué probabilidades hay de que la criónica funcione?

O, en otras palabras, ¿qué posibilidades reales tengo de ser reanimado tras la crionización?

En el post anterior, enfaticé que la transparencia es uno de los pilares básicos del modelo de negocio de las empresas de criónica. Esto no es de extrañar: si a tu producto le rodea un aura de excentricidad y desinformación, lo primero que has de hacer es dejar las cosas claras a tus clientes potenciales.

Por eso, al contactar a una de estas empresas y mostrar interés, lo primero que contestan es lo siguiente: No sabemos si podrás ser reanimado algún día. Creemos que sí, y por eso nos dedicamos a esto, pero no podemos prometerte nada. Lo único que podemos asegurarte es que tienes más opciones que si te entierran.

Y tú, ya que esto tampoco te va a salir gratis, querrás saber de qué depende el éxito de tu crionización. Aquí tienes los factores, en orden de importancia, que deberás tener en cuenta:

1) El estado en que quede tu cerebro al morir

No es lo mismo morir calcinado en un incendio que de un ataque al corazón. Cuanto mejor se conserve tu cerebro, más probabilidades de éxito tendrás.

Si digo cerebro, y no cuerpo, no es casualidad. La mayoría de crionicistas creen que lo que te convierte en persona, lo que hace que tú seas tú, es exclusivamente tu cerebro. Por eso muchos deciden crionizar solo su cabeza.

De ahí que no solo sea importante evitar morir de manera violenta, sino que también deberías eludir, en la medida de lo posible, enfermedades como el Alzheimer, la demencia senil o un tumor cerebral.

2) El tiempo de respuesta tras tu muerte

Los pacientes que saben que van a morir parten con ventaja. Si ese es tu caso, estarás preparado. Avisarás a la empresa de criónica, que enviará a un equipo stand-by a tu lado para poner en marcha el proceso nada más firmar el médico tu muerte legal, algo que aumentará notablemente tus opciones. Cuanto menos tiempo pase tu cerebro sin oxígeno, mejor.

En este sentido, también conviene destacar la confianza en la respuesta de tus más allegados. Por ejemplo, se ha dado el caso de la esposa de un miembro que no quiso avisar a Alcor de la muerte de su marido hasta pasados dos meses de su entierro, para así poder cobrar ella el dinero del seguro.

3) El progreso de la tecnología de vitrificación

Como ya hemos visto, la técnica usada para crionizarte no es totalmente inocua. La vitrificación optimiza tus posibilidades, pero sigue dañando tus tejidos hasta cierto punto. Esta técnica ha mejorado mucho con los años, y lo sigue haciendo. Por eso, los pacientes crionizados hoy tienen mayores posibilidades de salir adelante que los primeros pacientes de los años setenta, pero menos que los que serán crionizados en las próximas décadas. No significa que los pacientes más antiguos lo tengan imposible, pero tal vez deban esperar a que la tecnología de reanimación esté más desarrollada y pueda lidiar con cuerpos más deteriorados.

Por esta razón, se dice que la crionización es un proceso LIFO (Last In, First Out), un concepto que te sonará si sabes algo de gestión de almacenes. Y si no, el reverendo Lovejoy said it best:

Lovejoy

4) El progreso de la tecnología de reanimación

A día de hoy no existe la manera de reanimar a alguien tras la muerte legal. No solo hay que esperar a que la tecnología exista, sino también a que su precio sea asequible para que la empresa de criónica pueda reanimar a todos sus pacientes sin poner en peligro su capital (aunque estas empresas suelen están abiertas a que, en caso de existir la tecnología pero que sea demasiado cara, sean los familiares vivos quienes sufraguen el tratamiento).

 ¿Cuándo sucederá esto? Es imposible saberlo, aunque los avances en nanotecnología molecular invitan al optimismo.

¿Por qué la nanotecnología molecular es la clave?

La nanotecnología se refiere a la manipulación de la materia que tiene un tamaño de entre 1 y 100 nanómetros. Por ejemplo: algunos virus (100 nm), el ADN (10 nm), la hemoglobina (100 nm) o la glucosa (1 nm). El siguiente paso a la nanotecnología será la capacidad de manipular átomos individuales, que son sólo un orden de magnitud más pequeños (0.1 nm). Esto se llama nanotecnología molecular.

Según Richard Feynman, físico teórico americano: «los principios de la física no se oponen a la posibilidad de maniobrar las cosas átomo a átomo. Sería posible para un físico sintetizar cualquier sustancia que el químico escribiera. ¿Cómo? Poniendo los átomos donde el químico dice».

Y según el científico Ralph Merkle, una eminencia en nanotecnología y criónica: «[la tecnología actual] es como intentar hacer cosas con bloques de LEGO con guantes de boxeo en las manos. Sí, puedes empujar los bloques de LEGO en grandes montones y apilarlos, pero no puedes encajarlos como te gustaría».

La nanotecnología molecular cambiará las reglas del juego en muchos ámbitos, entre ellos la medicina y la criónica. Al fin y al cabo, una sinapsis cerebral no es más que una configuración particular de átomos, así que si tenemos las herramientas para mover los átomos y ponerlos donde queramos, podremos «reparar» una sinapsis dañada. En otras palabras, podremos reconstruir el cerebro y devolverlo a su estado original antes de la muerte o, incluso mejor, a un estado anterior, cuando el paciente era joven y sano. Lo mismo sucede con el resto del cuerpo, para aquellos pacientes que optan por la crionización de cuerpo completo (si os interesa la capacidad de reparación de tejidos de la nanotecnología, esta aparece muy bien explicada en el libro Engines of Creation, de K. Eric Drexler).

En mi opinión, todavía tardaremos unos 80-100 años en alcanzar los avances necesarios en nanotecnología molecular, siempre y cuando no suceda algo que detenga el progreso tecnológico (pandemias, guerras, crisis económicas…).

5) Que la empresa de criónica consiga conservar tu cuerpo en buen estado

Esto es más difícil de lo que parece. Es cierto que las empresas dedican gran cantidad de recursos a proteger a sus pacientes y que, al menos en apariencia, son organizaciones serias en las que se puede confiar. Sin embargo, hay factores que no dependen de ellas:

    a) Catástrofes naturales

Si bien es cierto que las empresas de criónica tienen esta posibilidad en mente (por ejemplo, Alcor se trasladó a Phoenix porque es el lugar de EEUU con menos riesgo de catástrofes naturales) y que, incluso si ocurriera un desastre natural, los pacientes podrían aguantarlo (los tanques son resistentes y a prueba de cortes de energía), no es descartable (y menos en la situación climática del futuro) que se dé alguna catástrofe que destruya las instalaciones.

Este mapa, sacado de la página web de Alcor, muestra las áreas de más riesgo en EEUU (considerando terremotos, huracanes, tornados y tormentas). Cuanto más oscuro, más riesgo. El punto rojo es Scottsdale, AZ. Eso sí, no tiene en cuenta es la actividad volcánica (existen varios volcanes inactivos en el norte de Arizona).

Criónica - Mapa riesgo EEUU

    b) Guerras

Este es el factor más obvio. En caso de ataque nuclear, las grandes ciudades norteamericanas serían un claro objetivo, y las áreas metropolitanas de Phoenix o Detroit, donde almacenan a sus pacientes Alcor y CI (Cryonics Institute) no son una excepción.

    c) Crisis económicas

Si de algo podemos estar seguros es de que se producirán recesiones económicas, de mayor o menor severidad, durante tu larga estancia en el tanque de nitrógeno. La buena noticia es que las empresas de criónica suelen prepararse para ello. Esta es una de las razones por las que la cuota única de Alcor es tan alta: gran parte de la recaudación va a parar a un fondo destinado a hacer frente a tiempos oscuros.

    d) Cambios políticos

En la actualidad, las empresas de criónica americanas operan bajo la Uniform Anatomical Gift Act (UAGA), que les permite aceptar y ser propietarios de cuerpos humanos —al igual que una organización que realiza trasplantes de órganos—, una práctica protegida por el derecho constitucional a donar el propio cuerpo para fines médicos.

Sin embargo, en 2004, los legisladores de Arizona intentaron aprobar un proyecto de ley de Pompas Fúnebres que habría puesto a Alcor bajo la regulación de la Junta Funeraria del Estado (Funeral and Embalmers Board), lo cual, en práctica, habría significado el cierre de la empresa.

La ley no fue aprobada y ahora la situación parece estable a corto-medio plazo, pero quién sabe. Cuanto más tiempo tardes en ser reanimado, más posibilidades hay de que la legislación cambie y que la actividad de las empresas de criónica se vuelva insostenible. ¿Y si un grupo de fundamentalistas religiosos alcanzan el poder en Arizona? ¿Y si en 500 años EEUU (y por tanto sus leyes) ya no existe?

    e) Mala gestión

No puedo hablar por todas ellas, pero Alcor es una empresa con pinta de estar muy bien organizada. Sus gestores tienen los pies en el suelo y sus decisiones tienen en cuenta lo mejor para los pacientes, tanto a corto como a largo plazo. Sin embargo, mucho puede cambiar a lo largo de los siglos, cuando todo lo que quede de la junta directiva de hoy sea una foto en la pared. Tomar la decisión de ser crionizado no solo significa confiar en un grupo de personas a las cuales puedes ver las caras y hacer preguntas impertinentes, sino también aceptar que tu destino quedará en manos de varias generaciones de gestores a los cuales nunca conocerás.

    f) Fallos humanos

Tal vez al personal de mantenimiento podría escapársele una rotura en un tanque y el nitrógeno podría evaporarse, o alguien podría usar el producto equivocado durante el proceso de reanimación. No parece muy probable, pero eso no significa que no existan potenciales fallos humanos que resulten difíciles de predecir.

Una vez más, debes confiar ciegamente en la pericia de los trabajadores del futuro.

    g) Ataques terroristas

Reanimar a personas muertas es algo controvertido que no encaja con las creencias de mucha gente. Actualmente, la criónica no afecta demasiado a la sociedad (el número de personas crionizadas en total no alcanza los mil), pero tal vez esto cambie en el futuro y algún fanático decida atentar un día contra las instalaciones donde se almacenan los cuerpos. Además, al no considerarse los pacientes legalmente vivos, no estaría asesinando a nadie, por lo que los cargos a los que se enfrentaría el atacante no serían tan graves.

 

En resumen, hay cinco grandes factores que determinarán el éxito de tu crionización. Y podemos dividir estos cinco factores en tres grupos:

  • Los que dependen de ti:
    • Factor 1 – El estado en que quede tu cerebro al morir.
    • Factor 2 – El tiempo de respuesta tras tu muerte.
  • Los que dependen de factores externos:
    • Factor 5 – Sucesos inesperados durante el almacenamiento.
  • Los que dependen de los avances tecnológicos:
    • Factor 3 – El progreso de la tecnología de vitrificación
    • Factor 4 – El progreso de la tecnología de reanimación

Estos dos últimos están ilustrados en el siguiente gráfico. La línea azul representa el factor 3 y la amarilla el factor 4. Como ves, a medida que pasa el tiempo, disminuye exponencialmente la cantidad de años que uno ha de esperar para ser reanimado:

Criónica - Curva exponencial

Concluyendo, podemos decir que no está nada claro que la cosa funcione. A pesar de que, teoría científica en mano, no hay nada que se oponga a la criónica, el camino para llegar del punto A (nuestra vida hora) al punto B (una vida nueva tras ser reanimado después de morir) está lleno de obstáculos que hacen que la misión sea, cuanto menos, complicada.

Ahora, hagamos un ejercicio de suspensión de la credibilidad y asumamos que todo ha salido a pedir de boca y que te despiertas en un futuro lejano. Y te preguntas…

2. ¿Cómo será mi vida después de la reanimación?

¿Qué es lo que lleva a la mayoría de los pacientes a contratar los servicios de una empresa de criónica? ¿El rechazo a la muerte? ¿El miedo a lo que se encuentre al otro lado? ¿La curiosidad por saber cómo será el futuro?

Estas son tres de las principales razones, pero también hay otras. De hecho, este fue uno de los temas que me dejó con las patas colgando tras hablar con Alcor. Por lo visto, existe un documento llamado «Preferencias de reanimación», que has de firmar cuando cierras el contrato con ellos y en el que especificas las circunstancias bajo las cuales se debe producir tu reanimación. Si no tienes ninguna preferencia, lo harán cuando la tecnología lo permita, pero la mayoría de los pacientes eligen esperar hasta el punto en que todos los miembros crionizados de su familia puedan ser reanimados, para así volver a estar juntos. Además, entre los pacientes en espera hay otras instrucciones de lo más excéntricas, como, por ejemplo, no ser reanimado hasta el año 3.000 o convertirse en el número siete de la lista de reanimación. Teóricamente, por añadir un ejemplo, también podrías decir que no quieres ser reanimado hasta que sea posible vivir en otro planeta, para así cumplir tu sueño de abandonar la Tierra. Claro, que te arriesgas a que la extinción de la raza humana ocurra antes de que te despierten.

Motivos —válidos o no— aparte, me pregunto si los futuros pacientes se han parado a pensar en lo que les espera tras ser reanimados. Lo que sí sabemos con seguridad es que:

  • No habrás sentido el paso del tiempo. Al contrario que ocurre con el sueño, tu sensación será de que solo ha pasado un instante tras tu último recuerdo.
  • Habrás olvidado tu pasado inmediato. La nanotecnología puede reparar tu estructura cerebral, pero no puede restablecer la actividad eléctrica que almacena tu memoria reciente antes de que quede grabada en el hipocampo. Por tanto, las últimas horas y tal vez los últimos días se habrán borrado de tu memoria. Algo que no ayuda con el siguiente punto.
  • Estarás desorientado y necesitarás ayuda física y, sobre todo, psicológica, para adaptarte a tu nueva realidad.

Aparte de estas tres certezas, lo demás es una incógnita:

  • ¿Te quedarán secuelas psicológicas?
  • ¿Despertarás en un lugar mejor que el actual o se habrá ido el mundo a la mierda?
  • ¿Cómo reaccionarás ante el nuevo entorno? ¿Será el mundo un lugar tan distinto que te resultará imposible adaptarte?
  • ¿Podrás superar la soledad en un mundo extraño, sobre todo si tu familia no te acompaña?
  • ¿Estarás sano, o tu condición física dejará mucho que desear?
  • ¿Despertarás en tu propio cuerpo? Si no es así, ¿tendrás un cuerpo orgánico o inorgánico? ¿O tal vez tu mente habrá sido cargada en un entorno virtual?

Toda respuesta a estas preguntas es simple especulación. Por mi parte, creo que dos de los posibles escenarios cuentan con una probabilidad mucho mayor de ser reales que todos los demás:

1) Que nunca despiertes:

Solo hace falta que una de las muchas cosas que hemos visto que puede salir mal en el punto anterior salga mal.

2) Que despiertes en un mundo mejor que haga que todo merezca la pena:

Sí, esto es más probable que la posibilidad de que despiertes en un mundo terrible.

¿Por qué?

Porque un futuro en el que se puede revivir a personas crionizadas refleja obviamente un mundo muy avanzado desde el punto de vista tecnológico, lo cual es un indicador fiable de que también hemos progresado en otras áreas. Pese a la tendencia actual a describir futuros distópicos, la realidad es que nuestra sociedad es la utopía de la sociedad de hace 200 años, no digamos ya de hace 1.000. El futuro tiende a ser mejor que el pasado. Además, si despertamos es también porque las personas que viven en ese futuro sienten que tienen la obligación ética de reanimar a alguien que firmó un papel hace cientos de años, algo que también refleja el estatus moral de aquella sociedad.

Por tanto, o bien la humanidad ha alcanzado un nivel de responsabilidad suficiente como para cumplir las promesas que sus antepasados les hicieron a los pacientes, o no se preocuparán en revivir a alguien que, ahora mismo, no tiene la capacidad de protestar (también es posible que aparezcan organizaciones para defender los derechos de los pacientes crionizados, tal y como hoy existen, por ejemplo, organizaciones que defienden los derechos de los animales).

De todas formas, recapacitemos un momento. ¿Es posible que nos estemos haciendo las preguntas equivocadas?

Tal vez haya algo que debería preocuparnos bastante más. Algo fundamental:

¿Serás tú?

Es decir, ¿quién te asegura que tú y aquel que será reanimado son la misma persona?

Lo cual nos lleva a una cuestión mucho más profunda: ¿Qué es lo que hace que tú seas tú?

¿Es el conjunto de tu mente y tu cuerpo?

¿O es solo tu cerebro? Y si es así, ¿qué parte de él? ¿Solo la estructura física del mismo? ¿O también la energía que fluye a través del mismo y que permite que tengamos pensamientos y recuerdos a corto plazo?

¿O es quizá algo intangible, aquello que algunos llaman alma y que se escapa al morir?

Este no es el post adecuado para responder a estas preguntas, pero sí hay algo que podemos resaltar: las creencias de cada uno influenciarán en gran medida su opinión sobre la criónica.

Si eres religioso y crees en la existencia del alma, obviamente la criónica no es para ti.

Si crees que el cuerpo es una característica inherente a la persona, tal vez no te importe ser crionizado, pero nunca elegirías la separación neuronal. Muchos creen que la impronta que el cerebro deja en tu cuerpo es una parte inherente a la identidad.

Y, si piensas igual que la mayoría de los científicos y crionicistas, te harás la siguiente pregunta:

¿El cese de la actividad eléctrica cerebral significa la pérdida de identidad?

Hoy se cree que, si bien es cierto que la actividad eléctrica del cerebro se detiene a bajas temperaturas, esto no debería causar la pérdida de la estructura cerebral o de sus capacidades funcionales. Las personas sometidas a barbitúricos o a cirugías a baja temperatura no muestran actividad en sus cerebros, pero luego no pierden su personalidad ni sus recuerdos a largo plazo. Hay muchas razones para creer que la identidad y la memoria están codificadas en las sinapsis y en las conexiones entre las neuronas, las cuales son crionizadas.

En definitiva, tu personalidad y tu consciencia están formadas por la estructura física de átomos que constituyen tu cerebro. Tu alma no se va a largar a ningún sitio —igual que no lo hace cuando estás en coma o cuando te anestesian—, por lo que, cuando despiertes, seguirás siendo tú. Es más, tampoco te importará despertar en otro cuerpo, o incluso en una estructura inorgánica o virtual. Por eso algunos solo vitrifican su cabeza.

Ahora pasemos a un tema más mundano: ¿qué pasa con tus finanzas?

Los pacientes están legalmente muertos y, por tanto, son considerados objetos inanimados que pueden ser poseídos por otros, pero no tienen derechos legales ni posesiones. Por tanto, tras tu muerte legal, lo perderás todo. No, no puedes guardarte veinte mil euros en la cuenta para el día en que despiertes.

Por eso, las empresas de criónica ofrecen una solución: cuando firmas el contrato, permites que abran un fondo en tu nombre (llamado Revival Trust) en algún estado de fiscalidad favorable (como Dakota del Sur o Alaska). Así, no solo te aseguras de que tu dinero permanecerá intacto, sino que además (si el capitalismo todavía existe al despertar), te habrás beneficiado de décadas o incluso siglos de intereses. Mucho mejor que recuperar tus veinte mil euros, que a lo mejor ahora te sirven para comprar media barra de pan.

Y, por último, no me gustaría terminar este doble artículo sin responder a una pregunta que muchos de vosotros os llevaréis preguntando desde que empecé el post anterior: ¿qué le ocurrirá a mi gato cuando muera?

No desesperes. Las empresas de criónica también ofrecen un servicio para crionizar a tu mascota. No ella sola, sino como acompañamiento del paciente. Ahora mismo, en las instalaciones de Alcor, hay varios perros y gatos crionizados, así como una tortuga leopardo, un mono capuchino y una chinchilla.

Chinchilla back

Si una chinchilla puede, ¿por qué no vas a hacerlo tú? Piénsatelo.


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Algunos ven la crionización como una manera más de viajar en el tiempo. Se te interesa este tema, no te pierdas esta serie de ocho capítulos.

Y si quieres seguir leyendo sobre criónica, aquí te dejo varios enlaces de interés:

  1. Thanks, Alice & Tim!
Publicado en Ciencia Ficción, Mundo.

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